En entradas anteriores he tocado el tema de que las percepciones pueden hacernos creer cosas distintas a las que existen, incluso que es válido tener más de una perspectiva de la realidad. Pero hasta este punto esas reflexiones se limitaban a ideologías, a si todos tenemos los mismos derechos y oportunidades y porqué.
Pero, ¿qué pasa cuando de por medio se halla la inocencia o bienestar de alguien?
Se trata de una situación tan delicada pero tan cercana, aunque no queramos admitirlo. Ejemplos sobran, desde cuestiones como la legalización de ciertas drogas (¿quiénes son los verdaderos culpables de la inseguridad que emana de su consumo?) o las misteriosas desapariciones que han enlutado nuestro país. Es un horror.
Yo fui una víctima (?)
Para poner un caso concreto, tomaré el de la familia Friedman, en su documental de 2003 titulado Capturing the Friedmans, Andrew Jarecki expone testimonios, evidencias y una cronología general del caso de Arnold y Jesse Friedman, padre e hijo, respectivamente, quienes fueron acusados en 1988 de haber cometido múltiples abusos y hostigamientos sexuales contra menores de edad en su casa, esto luego de que la policía interceptara un paquete con pornografía infantil perteneciente a Arnold.
Se trata de un caso que a pesar de haber sido oficialmente cerrado, de haberse emitido e incluso cumplido sentencias por los cargos, sigue teniendo múltiples cabos sueltos.
Los hijos de Arnold siguen defendiendo la inocencia de su padre hasta el día de hoy, su esposa le pidió el divorcio y siguió con su vida, el propio Arnold ya ha fallecido. Pero las cosas están lejos de estar claras.
Su posesión de material ilegal es innegable, pero los testimonios de abuso por parte de sus alumnos de computación son extremadamente inconsistentes e incluso hay padres de supuestas víctimas que afirman haber escuchado a los investigadores presionar a los niños para hacerles declarar abusos. La mayoría de los niños no tienen recuerdos al respecto, pero una vez que la acusación fue hecha, la comunidad entera se volcó contra la familia Friedman.
En el documental es posible apreciar cómo la incertidumbre es capaz de destrozar por completo a una ya de por sí endeble familia. Sin duda una tragedia para todos los involucrados.
¿Pero quién tiene la razón? ¿Fue correcto sentenciar a los hombres con base solo en testimonios notoriamente inconsistentes, sin pruebas físicas alguna?
Se trata de una encrucijada difícil de afrontar y la verdad objetiva parece un mito más que nunca, la capacidad del hombre para revelar los sucesos acontecidos se ve rebasa ampliamente por su falta de evidencias y facilidad de manipulación.
Personalmente me es imposible emitir un juicio al respecto, al menos de momento y con la información de la que dispongo, pero eso es precisamente el punto que deseo hacer notar... vivimos a diario en un mundo de incertidumbre y azar, donde se dan por ciertas cosas que no son más que ilusiones o construcciones sociales, donde todo lo que has luchado por construir a lo largo de una vida puede derrumbarse por una mala acción a la vista pública, a menos claro que tengas suficiente dinero para acallar sus voces.
Todos tenemos un papel dentro de este mundo, en esta sociedad. Seguramente podamos parecer inverosímiles y diminutos y así lo somos, pero también es verdad que si simplemente nos quedamos cómodos en nuestra burbuja de "verdad" la más mínima esperanza de verdad se desvanece.
Verdad(es)
Ya que vimos lo difícil que puede ser conocer los hechos que realmente ocurrieron en determinada situación, pensemos ahora en si es posible tener una verdad real. Porque es distinto saber lo que ocurrió, lo que se puede conocer con pruebas o habiendo atestiguado los hechos a determinar qué es verdad y quién tiene la razón en situaciones más abstractas o complejas.
Josep María Terricabras en su texto Verdad y conocimiento, parte de uno de sus libros, nos argumenta que normalmente definimos quién tiene la razón en base a diferentes criterios, por lo que resulta insensato además de complicado el tratar de hallar una verdad o procedimiento de verdad absoluto aplicable a toda situación.
Su concepto parece complicado y quizás hasta impráctico, pero personalmente creo que tiene sentido, pues todos tenemos la capacidad de percibir la realidad y por tanto, todos tenemos algo de verdad acerca de ella, pero nadie tiene la absoluta pues nadie posee todos los puntos de vista ni toda la información. La verdad puede ser flexible pero es real, eso es comprobable.
Y me parece que es más fácil comprender un poco esta idea si se toma en cuenta también la conferencia TED de Chiamamanda Adichie, titulada El peligro de una sola historia, ella es una escritora de origen nigeriano que estudió la universidad en Estados Unidos y ha viajado a distintos puntos del mundo. Su argumento es que estamos acostumbrados a que "el vencedor escribe la historia", es decir, que estamos expuestos por lo regular a un solo punto de vista de una situación, llevándonos a crear prejuicios en nuestra mente y a simplificar demasiado nuestro entorno.
Creer en una sola versión de los hechos puede llevarnos a cometer injusticias porque no disponemos de toda la información y aunque nunca podremos poseerla, lo malo es creer que de hecho la tenemos.
La mejor manera de aproximarnos a la verdad es sabiendo que todos tenemos puntos de vista distintos, escuchando tantos como nos sea posible y analizando lógicamente cada uno, dando validez conforme a su procedimiento; se trata de una actividad intelectual, no se puede simplemente creer en lo primero que se nos dice.
Creer en una sola historia, un solo punto de vista nos puede llevar a la ruina, propia o ajena. Desde la perspectiva de mi profesión (Ingeniería Civil) podemos tomar el ejemplo de los estudios de suelos, donde confiar ciegamente en un diagnóstico puede llevar a tomar decisiones inapropiadas de diseño y futuros problemas para la construcción nueva o incluso para los vecinos. En estos casos siempre debe revisarse la información entregada y de ser posible solicitar la revisión de un segundo experto. Podrá parecer un ejemplo burdo, pero así es como pienso deberia funcionar para todo.
Estoy de acuerdo Carlos, cada persona tiene su propia versión de esa historia, la falta de evidencia me hace imaginar que cualquier versión podría ser la verídica. En este caso como en muchos otros, la verdad es de quien la cuenta, parece ser mas confiable la voz de los acusadores que del acusado y la imaginación del jurado ayudo a condenar a un hombre por delitos que el no cometió.
ResponderEliminarPuede ser, la verdad es algo que todos poseemos y por ello la de ninguno es absoluta. Sin duda el aspecto legal será siempre uno de los más difíciles y lamentablemente injustos de la vida
EliminarEstoy de acuerdo en que la información recopilada es inconsistente y es difícil (casi imposible) descubrir la verdad de la situación. A pesar de esto, yo llegué a la conclusión de su culpabilidad. Mi más grande argumento va ligado al testimonio del mismo Arnold donde admite haber abusado de niños antes (no los de las acusaciones). En este caso que dices no tener suficiente información para tomar una decisión, ¿cómo consideras que debería actuar el juez y el jurado?
ResponderEliminarEs difícil definitivamente, y no creo poder dar una respuesta correcta o satisfactoria, pero tratando de ponerme en su lugar con la información disponible en el momento, creo que habría actuado de manera similar, quizás menos severa, pero tal vez me apegaría al "es mejor prevenir" y emitir una condena.
Eliminarconcuerdo contigo es completamente necesario tener varias historias para así poder sacar o exprimir lo mas de verdad de ellas ya que todas tienen sus desviaros subjetivos de cada persona.
ResponderEliminarAsi lo creo, de hecho es curioso porque es una de las pocas cosas en las que si podemos coincidir sin tanto debate
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