A medida que uno avanza en los niveles escolares siempre desea que se apresure a llegar el futuro para dejar de hacer las cosas que nos provocan tedio y poder dedicarnos a aquello que nos hace felices. Pero al ir alcanzando las diferentes etapas de la vida, esa libertad parece alejarse cada vez más, hasta llegar a la esclavitud del trabajo, que para la mayoría de las personas en la actualidad significa años de esfuerzo continuo y aburrido a cambio de una miseria para poder vivir "decentemente".
¿Esto DEBE ser así?
Siempre he creído que no, pero nunca me lo había cuestionado seriamente, hasta ahora.
En la primera parte de su libro titulado La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, Pekka Hinamen se dedica a describir dos posturas opuestas respecto a lo que el trabajo es y debería ser; la ética protestante y la ética hacker.
La primera se caracteriza por haberse instaurado por el mundo entre los siglos XVI y XVIII poco antes de las grandes revoluciones industriales, habiendo emanado de los monasterios, donde sus principales fundamentos radican en afirmar que el trabajo es un fin en sí mismo, dado que Dios no está complacido de otra manera que no sea el que el hombre ocupe su tiempo en labores que de alguna manera le obliguen a esforzarse, esfuerzo que supuestamente se verá recompensado en el cielo tras la vida. De igual manera afirma que el tiempo es vital dado que se debe tener cuidadosamente dedicado cada momento del día, de la semana y de la vida a la actividad necesaria. Dejando así el descanso y el ocio en segundo plano, anteponiendo el trabajo mecánico y rutinario.
Este estilo de trabajo resultó beneficioso para las incipientes industrias que requerían de eficientar el uso de la mano de obra y materiales. Por ello se implementó en todo el mundo y se arraigó profundamente. Para la generación de nuestros padres y abuelos, parecía como si este modelo hubiera sido perpetuo desde el inicio de los tiempos y la única verdadera manera correcta de vivir.
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Vivimos obsesionados con el trabajo. ¿Debe ser así? |
Este sistema parece verse apoyado y apreciado con las nuevas tecnologías, las cuales permiten trabajar pequeños momentos estemos donde estemos, sin necesidad de estar sujetos a una oficina u horario. Pero la ética protestante también ha sabido aprovechar estos cambios de paradigmas, al hacer que ahora incluso el tiempo libre o de ocio pueda convertirse en tiempo de trabajo fuera de la oficina, al hacer pórtatil toda la información y plataformas de intercambio de ésta.
Sin duda se trata de una discusión interesante, especialmente para aquellos estudiantes que como yo, estamos próximos a insertarnos en el mundo laboral real. Pues de esta clase de paradigmas depende la manera en que viviremos nuestros próximos 30 o 40 años.
Haz lo que amas
En el apartado anterior redacté que la ética hacker invita a hacer lo que te apasiona, por lo que resulta natural e incluso obvio ligarla a la expresión "Haz lo que amas y no volverás a trabajar un día de tu vida", frase que es cálidamente atractiva. Pero ¿qué implica realmente?
En su artículo En nombre del amor, Miya Tokumitsu relata la manera en que esta aparentemente inocente frase en realidad se trata de la más perfecta arma ideológica del sistema capitalista para explotar al máximo a los obreros. Ciertamente suena macabro y podríamos creer que es exagerado, pero analicemos brevemente la cuestión.
Haz lo que amas implica que debes hacer que tu trabajo no se sienta como trabajo, sino como una actividad de ocio con la que lucras, lo cual en sí mismo es una mentira, pudiendo llevar a que te esclavices aún más de tu trabajo, revisando pendientes y dedicándole tiempo incluso de tu descanso. Por otro lado, es imposible amar todos los trabajos, simplemente no puedo imaginar a quien recoge la basura o ensambla mil partes por día en una fábrica amando su labor fervientemente. Y para ellos, haz lo que amas es un inalcanzable, un borrador que los suprime del mundo, ocultándolos de la sociedad, pero manteniendo a ésta a flote.
Se trata de un lema que a hurtadillas divide y clasifica a la población en niveles socioeconómicos de manera más cruel e invasiva que cualquier otro.
¿Quiénes pueden hacer lo que aman?
¿Qué define que un empleo sea agradable?
¿Porqué debemos trabajar?
Hay muchos ejemplos de personas que no pueden amar lo que hacen o que no reciben una compensación justa, de hecho, se trata de la mayoría de la población. Uno de los ejemplos más básicos sería el de las amas de casa.
De igual manera, como mencioné casi al principio, las generaciones de nuestros padres y abuelos crecieron sin otro referente que no fuera el modelo de la ética protestante, por lo que muchas veces no consideran que su situación podría ser otra.
En una conversación con un empleado de oficina de la Secretaría de Administración Tributaria (SAT), un trabajo rutinario, de remuneración limitada y poco creativo que la mayoría de los jóvenes no desearíamos tener, saltó a la vista que haz lo que amas parece ser verdad, incluso para aquellos que no lo lograron completamente.
Su postura general fue que realmente cualquiera con suficiente motivación y perseverancia puede llegar hasta donde deseé y que basta con que uno guste de lo que hace para que un trabajo sea agradable y que no se concibe la vida de otra manera. Debo aceptar que hay un poco de verdad en ello, en mi propia familia hay ejemplos de que es posible ir escalando y conseguir mejores empleos, más satisfactorios. Pero, no dejo de pensar en que alguien debe seguir limpiando los desastres de los demás, que sigue existiendo pobreza y desigualdad, males que parecen necesarios para que el motor del sistema funcione.
No pretendo llegar a conclusiones definitivas al respecto, porque no me veo capacitado para ello por el momento, pero creo que las reflexiones generadas hasta aquí son interesantes y dignas de ahondar, en especial de cara a definir el futuro político del país.
Hola! me gustó mucho como redactaste tu entrada, esta muy completa y concisa. Estoy de acuerdo contigo en la idea de que el lema de "haz lo que amas", es un lema que separa a la población en niveles socioeconómicos sin que nos demos cuenta, pues en la mayoría de los casos, la gente de escasos recursos tiende a buscar trabajo desesperadamente por "vivir al día", y no se pueden dar el lujo de elegir un trabajo que les guste más.
ResponderEliminarGracias por tu comentario. Es un tema complejo, todos deberíamos ser capaces de hacer lo que queramos, pero si eso fuera así... ¿quién haría los pequeños trabajos sucios que nos permiten vivir? no creo que haya respuesta fácil, pero creo que mínimo podemos valorar a aquellos que lo hacen.
Eliminarhola me pareció muy practica tu manera de redactar ya que se puede comprender todo muy fácilmente, la información que redactas me parece super interesante ya que vivimos sumergidos en esa cultura en donde nos vienen imponiendo hacer de nuestro trabajo nuestra felicidad, me gusto mucho y reflexiono acerca de tu platica con el empleado, y tu manera de abordar esa situación al decir que si, efectivamente alguien seguirá limpiado o haciendo las cosas desagradables o no deseadas por los otros debido a que así funcionamos.
ResponderEliminarHola, qué bueno que te parezca claro. Así funcionamos como civilización, tal vez podamos cambiarlo, tal vez no, pero creo que nadie se lo ha planteado realmente, ojalá alguien lo haga y tenga la posibilidad de ir un paso más allá, actuar...
EliminarSaludos ! estoy de acuerdo y creo que las clases sociales tienen mucho que ver ya que una mujer la cual tiene hijos y sin dinero para ya sea niñera o esas cosas esta atada a hacer algo que podría o no gustarle pero desgraciadamente a esa niñera también puede no gustarle su trabajo si todo fuera haz lo que amas te dejo una pregunta ¿quien las haría?
ResponderEliminarAsí es, ¿quien?
EliminarOjalá hubiera otras maneras de resolverlo, creo que puede haberlas, pero no seria facil tenerlas. Es difícil imaginar nuestra sociedad trabajando de otra manera.