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XX, XY, XX, XX, XY, ¿XXY?

Existen temas que como sociedad nos resultan difíciles de abordar, decir que son delicados o conflictivos resalta más el hecho de que es nuestra propia percepción y construcciones sociales las que nos generan la problemática.

¿Cómo qué?


Uno de éstos, que ha sido objeto de amplia investigación pero a la vez de mucho tabú a lo largo de toda la historia registrada en la mayoría de las culturas del mundo ha sido la sexualidad. Antes de continuar, quiero detallar que sexualidad es un término muy amplio que abarca múltiples dimensiones del humano como individuo, y como sociedad, pero en lo que se refiere a esta entrada del blog, nos enfocaremos exclusivamente en la manera en que el mundo asigna la sexualidad a todos en base a un sistema rígido de dos opciones: hombre y mujer.

Tratar de esto nos hace tocar puntos tales como la orientación sexual, identidad de género o sexo biológico, pero en particular en este caso me refiero a la distinción física-biológica entre géneros.

En la actualidad muchos habrán oído hablar del término hermafroditismo o intersexualidad, pero seguramente tengan una idea errónea o satanizada de la misma. Éste es un punto de conexión con la entrada anterior del blog, pues en su discusión acerca de lo que es el sentido común, Geertz menciona el ejemplo de las diferentes acepciones que se tienen acerca de la condición intersexual en tres culturas para explicar la manera en que el sentido común se comporta de manera plástica de acuerdo al contexto. 

En su breve análisis, Geertz describe la actitud que toma el pueblo estadounidense, los navajos y los pokot, pudiendo resumirlas de la siguiente manera: miedo de una anomalía, veneración de una excepción y exclusión de un defecto, respectivamente. 

Pero no necesitamos ir a contextos tan alejados del nuestro para darnos cuenta no solo de las diferencias con que estos individuos son tratados, sino de el tipo de vida que deben afrontar; en esta línea, la película dramática XXY (2007) de la directora argentina Lucía Puenzo nos muestra de una manera cruda, pero apegada a la realidad la vida de un puberto intersexual en Latinoamérica.

Tenemos a dos familias: Kraken, Suli y su hijx, Alex por un lado, viviendo en una pequeña casa alejada de la ciudad cerca del mar y a Ramiro, Erika y Álvaro, visitantes que proceden de Buenos Aires; la historia nos muestra las diferencias de ideologías que cada personaje posee en su interior, el desarrollo de Alex en su proceso de descubrimiento, pero sorpresivamente, nos recuerda también que cualquiera de nosotros está expuesto a ver cuestionados sus sistemas de ideologías y las nociones que ha dado por sentado. Sin duda se trata de una cinta interesante si se está abierto a considerar cuestiones no ortodoxas, a pesar del lento desarrollo de la primer parte.

Póster del filme

A pesar de que cada personaje maneja de manera distinta su reacción respecto a la condición intersexual, se puede encasillar a todos en el aspecto de que en el fondo, sus acciones denotan que consideran esta situación como una anormalidad que debe ser corregida o escondida; el miedo es común denominador para todos los implicados.

Esta reacción representa y abarca perfectamente al sentido común como el conjunto de cinco "propiedades" descritas por Geertz. Es natural porque lo normal es la existencia de dos géneros, es práctico porque es más sencillo señalar algo como una anormalidad que incluirla, es transparente, pues es tal cual como lo percibimos con nuestros sentidos, es asistemático, porque cada cosa desarrollada bajo nuestra estructura social nos inculca esta ideología (no es algo que aprendamos conscientemente) y lamentablemente es accesible, porque de la mano con el punto anterior, todo está diseñado para transmitir esta manera de pensar e interpretar. 

Pero tomemos un nivel de mayor cercanía a nosotros, hagámonos una pregunta incómoda... ¿qué tan común es la intersexualidad?, ¿qué tan probable es que alguien de los que conocemos en persona se incluya en esta categoría? Seguramente pensaremos que es una condición extremadamente poco común, pero resulta que no lo es. Si bien resulta imposible afirmar con certeza alguna cifra, debido a la compleja naturaleza que implicaría llevar a cabo un censo de este tipo, el Dr. Cary Costello en su análisis arroja la cifra de 1 por cada 150 habitantes, eso significa que en todo el mundo debe haber cerca de 50 millones de personas intersexuales. Y en consecuencia, que muy posiblemente todos conozcamos a alguien que lo es. Si quieren revisar los pormenores de esta afirmación, pueden hacerlo en esta traducción al español hecha por Mara Cristina Toledo del artículo original del Dr. Costello.

"Aquí estoy"

Claro que si bien revisando las matemáticas resulta casi seguro que todos nosotros hemos conocido a una persona intersexual (en alto o bajo grado), es muy probable que ninguno sepa quién es, debido al hermetismo con que se sigue tratando este tema. 

¿Cómo debe ser el vivir toda una vida ocultando tu esencia? Me cuesta imaginarlo. Sarah Graham es una terapista, experta en adicciones y comedia stand up que en años recientes alzó la voz para dejar de ser invisible y hacer ver a la sociedad que los intersexuales no solo existen, sino que abundan y que más allá de tratar de "corregirlos", podríamos intentar comprenderlos y reformular el sistema social que por siglos los ha querido borrar de la realidad. 

A pesar de que para nosotros la intersexualidad pueda parecer de lo más "curioso", no debemos olvidar que siguen siendo personas como cualquier otro. Incluso si eso va en contra de nuestro sentido común, no podemos simplemente descartarlos como si de piezas defectuosas se tratasen y menos aún querer corregirlos. Personalmente tampoco creo que sea adecuado tratarlos de manera especial, porque en ese caso seguimos cayendo en la idea de considerarlos ajenos a nuestra condición; a mi parecer, lo mejor sería dejarlos ser normales, porque lo que consideramos normal es una construcción basada en experiencias y enseñanzas, si somos capaces de extender ese concepto, desaparecerá la necesidad de generar alborotos y de esconderse, de marchar y de perseguir.

Es importante darnos cuenta de si en verdad estamos sinceramente interesados en ayudarles o solo nos llama la atención el morbo. Como pronunció Alex al final de XXY:

¿Qué te da más lástima: no verme más? ¿O no haberla visto?

 Una cuestión más: Nuestro binomio

Ya hemos visto que el sentido común, influenciado en gran medida por el contexto en que nos hemos desarrollado, nos dicta a la enorme mayoría de la población que lo "natural" es la existencia de dos sexos, pero si vamos un poco más allá, nos daremos cuenta de que no solo entendemos la existencia de un binomio sexual, sino que cada uno de sus términos (hombre - mujer) no son iguales... o al menos no son tratados iguales.

La simplificación de dos géneros permite crear y seguir un modelo sencillo para evitarnos muchas complicaciones en el día a día, eso no se puede negar, como tampoco se puede negar que esa estructura ha sido históricamente (y en la mayoría de las culturas) favorable para los hombres. Si nos trasladamos a los albores de la humanidad veremos que las mujeres cumplían con el papel biológico de cuidar a los hijos y atender el hogar, mientras los varones debían salir en búsqueda de recursos; pero en la sociedad moderna esos roles ya no son necesarios y a pesar de ello, se siguen usando algunas ideologías emanadas de este sistema.

El campo técnico/profesional es uno de los que refleja más claramente esta situación; para mí como estudiante de Ingeniería Civil me resulta particularmente evidente, si me preguntan ahora por una mujer que haya realizado grandes contribuciones a la materia y/o cuyas teorías-procedimientos sean objeto de estudio por nuestra parte, me será imposible responder. 

Ésta, como la mayoría de las otras ingenierías es un campo en donde las mujeres han tenido poca presencia a lo largo del tiempo. Y eso no se debe a su inferioridad o falta de capacidad, una amiga es precisamente una de las estudiantes más destacadas de mi generación de civiles, pero los roles típicos asignados por sexo señalan esta área como una de las menos indicadas para contar con mujeres. Y lamentablemente eso sigue siendo así.

Un ejemplo palpable de lo mencionado anteriormente es el Simposio Internacional de Ingeniería Civil que año con año, desde hace 20 años, se lleva a cabo en el ITESO. En las últimas dos ediciones (en marzo de 2017 y la de marzo de 2018 a punto de celebrarse) he podido participar como organizador y no pude evitar notar la ausencia de mujeres como conferencistas. El año pasado de 9 panelistas invitados, 9 fueron hombres, procedentes de Japón, Austria, Estados Unidos, España y México. Este año de 9 conferencias, 8 serán impartidas por hombres, logramos conseguir una presentada por una mujer, la Dra. Xioly Pérez.

Pero a la vez el ITESO demuestra que esta situación puede cambiarse, la coordinación de la carrera está actualmente encabezada por una mujer, la Mtra. Gabriela Ochoa y la asesora académica de la misma también es mujer, la Ing. Clara Dávalos. La posibilidad existe, solo es cuestión de que todos desde nuestra posibilidad intervengamos y no dejemos que sean otros los que decidan el rumbo que nuestro contexto lleva.

En una nota más personal quiero añadir que de mi círculo más cercano de amigos de la carrera, dos son hombres y una es mujer. Y aunque la proporción sigue siendo bastante desequilibrada, me alegra ver que la dinámica que hemos desarrollado funciona precisamente en base al dejar atrás las ideas de exclusión de género. Por ello y algunos otros signos, me expreso optimista respecto a la situación, al menos en el contexto directo de mi carrera.

Resulta insensato tratar de incluir a personas de sexos no incluidos en los típicos, cuando ni siquiera incluimos realmente a uno de los dos sexos "usuales". Por ello quise ahondar un poco en estas implicaciones. El sentido común que acarreamos puede considerarse masculino hasta cierto punto, pero es hora de desdibujar esas fronteras y vernos simplemente como humanos, distintos, pero del mismo valor todos.


Referencias

Graham, S. (22 de octubre de 2015) ¿Existen solo dos sexos? La mentira descarada que hace que gente como yo sea invisible. [en línea] Disponible en: https://brujulaintersexual.org/2015/10/28/existen-solo-dos-sexos-la-mentira-descarada-que-hace-que-gente-como-yo-sea-invisible-por-sarah-graham/

Costello, C. (13 de marzo de 2012) ¿Qué tan común es el estado intersexual? [en línea] Disponible en: https://brujulaintersexual.org/2015/04/25/que-tan-comun-es-el-estado-intersexual/



Comentarios

  1. Saludos! me gusta tu punto de vista y positivismo hacia este tipo de temas también las reflexiones que haces solo una observación a mi parecer, las entradas suelen ser muy largas pero interesantes.

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    1. Hola, me alegra que compartamos de alguna manera esa postura. Y sí, solo que a veces me cuesta trabajo saber qué descartar para no alargar tanto, lo tendré más en cuenta. Gracias.

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